Peggy Guggenheim Collection

El cofre mágico se ha reabierto. La Peggy Guggenheim Collection abre las puertas a su audiencia

di nina zerby

Venecia, la ciudad sobre el agua, la que hipnotiza, que atrae y al mismo tiempo rechaza, ese laberinto que cada vez aprisiona el alma. Ese tipo de suspensión fantasmagórica que recorre las calles de la ciudad, especialmente de noche.

La ciudad se refleja en un equilibrio precario, incrustado en la historia de sus fondos marinos. Venecia, un lugar muy abierto pero al mismo tiempo muy cerrado, capaz de responder con indicaciones sumarias o muy precisas al mismo tiempo, donde su dirección siempre estará «más allá».

Sobre todo, Venecia enseña a ser paciente y a disfrutar cada momento de libertad.

Si no naciste en Venecia, decidir mudarte a esta ciudad implica audacia, la audacia de aquellos que pueden entender la frágil belleza de un ecosistema tan delicado como precioso. Ayer como hoy y como cuando en 1949, Peggy Guggenheim decidió aterrizar en la isla comprando el misterioso Palazzo Venier Leoni sin ningún temor, transformándolo en su hogar y en un cofre mágico destinado a cambiar la cara de coleccionar para siempre.

Después de 86 días de cierre en los que todo el mundo tuvo que detenerse, la atmósfera única de lo que fue la casa de Peggy durante treinta años finalmente vuelve a la vida. La colección, para nosotros que la hemos visto y revisado cientos de veces, nunca deja de golpear nuestra alma y corazón, la trama de un viaje íntimo e introspectivo, un retrato de la historia de una vida entera, la de una mujer histriónica. Habitación tras habitación, tu aliento se suspende y ante tus ojos las elecciones de una meticulosa genia, capaz de comprender el trabajo de los artistas y promover el pensamiento oltrepasando paisajes mentales ilimitados.

Bienvenida de nuevo Peggy!


guggenheim-venice.it
photo courtesy
PGC